Arranqué el '83 con toda la polenta desde el minuto uno del 1 de enero: Después del cagadón (podría haber escrito "paliza" pero no sería tan representativo) que me propinó el '82,me sentía fuerte como nunca: Primero empecé a salir a jugar a la calle con los pibes de mi edad y eso fué gracias a unos nuevos vecinos que habian llegado a fines del año pasado a ocupar su enorme casa hecha por ellos mismos,en el sitio baldío donde otrora fuese el viejo tanque de agua del barrio: El matrimonio de Ernesto Juncos y Ana con sus 8 hijos y una Estanciera celeste.Ya habiamos pegado onda con ellos una tarde en que se llovió e inundó todo y don Juncos fué a buscar a sus 6 hijos que iban a mi misma escuela y ademas nos trajo a mí y a mi viejo.
Algún mala leche de la cuadra, les había escrito "LOS NUEVOS SON PIOJOSOS" en la pared y eso actuó de empatía cuando una tarde Gabriel y Cristian,los varones del medio,de mas o medio mi edad,se animaron a golpear la puerta de mi casa para invitarme a jugar en la calle a una especie de tenis con unas paletas hechas por ellos mismos con unas botellas redondas de jugo diluible Tico-Tico en forma de cantimplora y con un pedacito de palo de escoba por mango.
Pero al salir,tambien empecé a pegar onda con mi vecina del lado,Viviana,solo un año mas grande que yó: Tenía una flamante bicicleta Tomaselli rodado 20 verde clara con la que salia todas las noches de ese enero a dar vueltas de una esquina a otra: Yo con 9 años, aún no sabía andar y en un par de intentos nocturnos,me encontré andando solo y sentado !.Esa noche no dormí de contento.
Pero lo más notable fué que mi vecino del frente,"El Pacha",había comprado uno de los miles de vinilos que llevaba vendidos Sebastián: su segundo disco "Te dicen el bandido": Tenía una bandeja con un buen amplificador,que nunca pude conocer,y solo veía dos baffles grandes,de mas o menos 1 metro de alto por unos 80 centímetros de ancho,que sacaba hasta el garage abierto que daba a la calle.Casi todas las noches de enero y febrero,salvo que estuviera lloviendo,el disco sonaba a todo lo que daba: Me volvió loco y me aprendí los doce temas de memoria,salvo los títulos,obviamente.Pero esa música todavía me parecía mágica.Es decir,yo no creia que pudiera ser ejecutada por personas comunes,sino por genios extraordinarios que no podía identificar,como tampoco tenía idea precisa de qué instrumentos estaban sonando tan bien,salvo que había trompetas o algo parecido y la enorme voz de Sebastian,por supuesto.
Algún mala leche de la cuadra, les había escrito "LOS NUEVOS SON PIOJOSOS" en la pared y eso actuó de empatía cuando una tarde Gabriel y Cristian,los varones del medio,de mas o medio mi edad,se animaron a golpear la puerta de mi casa para invitarme a jugar en la calle a una especie de tenis con unas paletas hechas por ellos mismos con unas botellas redondas de jugo diluible Tico-Tico en forma de cantimplora y con un pedacito de palo de escoba por mango.
Pero al salir,tambien empecé a pegar onda con mi vecina del lado,Viviana,solo un año mas grande que yó: Tenía una flamante bicicleta Tomaselli rodado 20 verde clara con la que salia todas las noches de ese enero a dar vueltas de una esquina a otra: Yo con 9 años, aún no sabía andar y en un par de intentos nocturnos,me encontré andando solo y sentado !.Esa noche no dormí de contento.
Pero lo más notable fué que mi vecino del frente,"El Pacha",había comprado uno de los miles de vinilos que llevaba vendidos Sebastián: su segundo disco "Te dicen el bandido": Tenía una bandeja con un buen amplificador,que nunca pude conocer,y solo veía dos baffles grandes,de mas o menos 1 metro de alto por unos 80 centímetros de ancho,que sacaba hasta el garage abierto que daba a la calle.Casi todas las noches de enero y febrero,salvo que estuviera lloviendo,el disco sonaba a todo lo que daba: Me volvió loco y me aprendí los doce temas de memoria,salvo los títulos,obviamente.Pero esa música todavía me parecía mágica.Es decir,yo no creia que pudiera ser ejecutada por personas comunes,sino por genios extraordinarios que no podía identificar,como tampoco tenía idea precisa de qué instrumentos estaban sonando tan bien,salvo que había trompetas o algo parecido y la enorme voz de Sebastian,por supuesto.
L.P. N ° 2 de Sebastián aparecido en diciembre de 1982.
El verano fué transcurriendo,yo seguí callejeando,ya no solo dominando bicis prestadas (los hermanos Juncos a veces andaban en una enorme bicicleta rodado 30 de su padre y tambien me la prestaban a mi) sino tambien jugando a la pelota y llegó el momento de la consabida visita al campo de mis tíos.Esta vez fueron solo 10 días,por única vez,antes de empezar las clases en los primeros días de marzo.Pero yo, comparado al chico depre y apocado del verano del '82,había crecido un poco física y sicológicamente para enfrentar el primer golpe del año: mi abuela Mara,de 83 años,estaba bastante enferma.Pasaba mucho tiempo acostada.Cuando nos tuvimos que venir a casa en una mañana de domingo de muchisimo calor y humedad,toda esa sensación de euforia por haberme bancado 10 días sin luz eléctrica,sin electricidad,sin televisión,y ahora encima sin callejear,sin amigos y sin bicicletas,se me enturbió: dejamos a mi abuela enferma al cuidado de mi tía en otra casa de campo cercana a la de mis tíos,pero con agua corriente y electricidad,y nos vinimos bastante preocupados.
Arranqué el quinto grado en la misma escuela y en la misma aula donde transcurrió mi penoso segundo grado,además con la misma maestra tanto de segundo como tercer grado: la señorita Zulma Alvarez.Volver a esa aula me trajo presagios funestos: no llegué a terminar la primera semana de clases que ese viernes lluvioso por la tarde,antes de finalizar la clase,mi padre me fué a buscar: "La nona está muy enferma y nos vamos al campo ya en el auto de Raulito".Llegamos ya de noche en la cupé Torino de mi primo mayor al hospital de Villa de María del Río Seco,a 180 km de Córdoba por la Ruta Nacional 9 hacia el norte.Mi abuela estaba grave y le quedaban días de vida según dijeron.El domingo por la tarde volvimos en colectivo, profundamente tristes por lo que se venía.Mi abuela agonizaba en una casa de una prima de mi madre en el mismo pueblo y allí falleció en la madrugada del jueves 17 de marzo del '83: la música,siempre dándole una señal a mis oídos,me había hecho escuchar la canción adecuada al momento cuando ese miercoles 16 a la noche, en el taxi que nos llevaba a la terminal de omnibus para viajar al norte a acompañar las últimas horas de vida de mi nona.Por la radio sonaba un tema que decía "No soy de aquí ni soy de allá,no tengo edad,ni porvenir" en la voz grave y suave de un hombre totalmente desconocido para mí: el gran Facundo Cabral........
Volví a mi rutina el domingo 20 de marzo,despues de haber llorado y haber hecho mi primer duelo en un entorno tan particular como es una casa en medio del campo,que no era mi casa.
Tratando de reponerse,mi vieja empezó a averiguar de algun profesor/ra de guitarra para mí y dió con alguien a solo 3 cuadras de mi casa.Era Norma Bruno,una jovencita de 18 años que no tendria inconvenientes en darme una clase semanal por oído,de dos horas todos los sabados por la mañana.Ese sábado 23 de abril de 1983,a un mes exacto de cumplir mi primera década de vida,puse mis dedos en la viola por primera vez en esa primera clase: la primera hora ejercicios de punteo y la segunda hora,Norma cantaba una serie de canciones de su repertorio: cuando me gustaba una,me la hacia copiar y agregarle los acordes sobre lo escrito: los primeros acordes o "tonos" que aprendí fueron el La Mayor,el "dominante de La" (Mi Mayor séptima) y Re Mayor.Esa primerísima canción que me tocó oir,escribir y después tratar de tocar (y,para mi disgusto,cantar) fué "Chau,chau,adiós" del recordado Raúl Abramzon que había sido éxito en 1974.
Estaba por fin explorando la experiencia de aprender a tocar la guitarra,solo que me obligaban también a cantar y era la única parte que me disgustaba.
El '83 siguió corriendo,nos cambiaron de aula en la escuela,lo que me vino bárbaro para auyentar malos recuerdos y una tarde de junio,al volver del colegio,Cristian Juncos,mi amigo de la cuadra me hace ir a su casa para que escuche un casetito que tienen sus hermanas mas grandes: Es el flamante segundo disco de Orly: El tema éxito es "El genio y la lámpara",que habla de Aladino y el otro tema que me gusta es la cumbia "La colegiala".
Sin embargo,tengo como una disociación musical en mi cabeza: Por un lado una música que me están enseñando que se toca con guitarra criolla.Por otro lado,una musiquita en la escuela que se toca con flauta dulce y por otro lado,una música mas global y mucho mas interesante,que ya había descubierto en el verano con Sebastián y que ahora se reforzaba con el disco de Chébere que había comprado mi vecino del frente.Si.Don "Pacha" tenía el flamante disco número once de esta orquesta que empezaba a analizar auditivamente y cada vez me iba gustando más.
L.P. N° 11 de Chébere,aparecido en junio de 1983.
Llegaron las vacaciones de invierno y no hubo mayores novedades:Las dos semanas al campo,como siempre,chupando frío entre los cerros del norte cordobés.Y a la vuelta,retomamos la escuela,las clases de guitarra y mi vecino me hace aprender de memoria,como habia pasado en el verano,el ya mencionado disco chebereano: Pero además,mi vecina Vivi,la que me prestó su bicicleta para aprender a manejarla,también lo tiene en cassette.Ahí les conocí la cara a los seis integrantes principales,por la foto de portada y el nombre de los temas que escuchaba todos los días: "Me parece que" "Esa mujer ocupará el primer lugar" "La copa rota",etc,en la voz de Pelusa (que yo ni sabía su nombre aún) y "Tus ojitos me vuelven loco", "Aún es joven,señora","Hace un mes", "Prendete fuerte","La blusa azul",etc en la voz del Negro Videla (que tampoco sabía que se llamaba así)
Tengo una anécdota con mi madre: Cuando sonaba "La blusa azul" en los parlantes del vecino,ella me decía "Pero esa canción es viejísima,yo la oia cuando era joven".Y tenía razón ! Supo ser un éxito a cargo de otras orquestas en los años 50's.
En ese mismo agosto,el regalo es,obviamente,música: otro cassette de Los Visconti y para el día del estudiante,otro más!Pero a esta altura del año,ya tocaba temas con tres acordes en la viola y estaba empezando a dominar pequeñas obritas instrumentales ,o valsecitos cortos como "La vestido celeste" o "Ronda de ensueño" así que por primera vez,empecé a escribir las letras de estos temas,tratar de escuchar en qué tonalidad estaban y escribir los acordes encima de la letra.Un gran adelanto para mí.
Bueno,en plena primavera,con las elecciones de octubre muy próximas,había euforia en las calles.Una sábado a la noche,un vecino de la cuadra festejó su cumple años y entre la música que se oía de casa,alcancé a reconocer la voz de Carlitos Rolán,pero con un acompañamiento orquestal distinto: No existían más ni el acordeón ni el violín y había trompetas,y cantaba : "Mi novia me dejó,colgado de la palmera.Los guantes me colgó ,qué culpa tengo yo!".Ese año todos (o casi todos) los conjuntos de Cuarteto característico de Córdoba se renovaron con trompetas,teclados y percusión y Rolán no se quiso quedar atrás.
L.P. N° 18 de Carlitos Rolán,aparecido en julio de 1983.
Vinieron las elecciones,ganó Alfonsín para desgracia de mi viejo y repararon el viejo combinado Motorola BGH que había quedado abandonado por el radio grabador Toshiba y sus cassetitos.Aproveché para desempolvar vinilos de folklore de mi viejo a los que nunca les había dado bola (Chalchaleros,Fronterizos,Cantores del Alba,etc) en pleno aprendizaje de guitarra.En uno de esos discos,el sobre mostraba a los cuatro chalchaleros y algunos haciendo acordes en la guitarra totalmente desconocidos para mí !
Por fin llega fin de año y hay que rendir el examen final de guitarra.Pero no con mi profe,sino con los profes de mis profes: Academia "Nor-Dan" en barrio Yofre.Mucho nervio y mucho calor ese miércoles 21 de diciembre a la siesta.Luego de una gran amansadora,paso,meto la mano en una bolsita de tela y saco dos papelitos con números: uno es el número de la canción que hay que interpretar y el otro es el número del punteo instrumental: Aprobado con 10,pero no calienta.Mi cabeza está puesta en la operación que le van a hacer a mi vieja al otro día: nada grave,solo extirpación de útero.Solo que los efectos colaterales de la operación implican tener que ir a quedarme por tres días a casa de mi madrina y fumarme sus gritoneos a mis primos,comidas que no son mis preferidas y una serie de cosas más.
Gracias a Dios,a mi vieja le dan el alta el día antes de Navidad por la tarde y ese sábado 24 a la mañana,Chébere me da la bienvenida desde la casa del frente.Han comprado el flamante material número 12 de Chébere,con la vuelta del Turco Julio como cantante melódico y suena "Tu fuiste el amor de mi vida" en la voz de "el clinudo de bigote" (esa era mi denominación por entonces de Ángel Videla).En ese garage,el dueño de casa,desde hace un mes,ha traído una mesa de billar y dos extraños aparatos con luces y sonidos,que todos llaman "flippers".Son el boom del momento y ese garage pasará a ser mi segundo hogar todo el verano 83/84 y todo el verano 84/85.Allí siempre estarán sonando las novedades de las orquestas de Córdoba,humo,mucho humo de cigarrillos de los pendejos un poco más grandes que yo que van a jugar y a fuerza de tanto ir a ver como juegan,aprenderé yo también a jugar al pool,a los Flippers y más adelante,a los primeros video juegos.
L.P. N° 12 de Chébere aparecido en diciembre de 1983.
Se termina el '83 con la duda de que si será cierto,como dice Alfonsín,de que con la democracia se come,se cura y se educa.Por ahora yo la estoy pasando bomba y tengo la intuición de que el año 1984 que se viene,será excelente.Pero se las cuento en la próxima....








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