viernes, 31 de diciembre de 2021

1988: El rock en mi forma de ser (o de oir) (Primera parte)

 Buenas,mis queridos/as amigas que leen mi blogcito.

Hacía mucho que no publicaba la continuación de mis memorias musicales.Hubo un poco de dejadez,embole,algunos problemas emocionales,mucho trabajo y esta pandemia de mierda que no se termina de una vez.Pero decidí que antes que termine el año iba a escribir algo.Al menos,lo que recuerdo de un año '88 que fué muy importante y muy intenso en mi vida como músico amateur,y es por eso que les voy a entregar varias partes,porque hay mucho que recordar y contar.


La primera parte del '88 no fué demasiado significativa en lo musical,justo es decirlo.Pero comencé el año con una idea que me rondaba hacia tiempo en mi cabeza: llevar a un gran compañero del colegio a pasar mi primera ida de verano al campo de mis tíos maternos,para hacer más soportable mi supervivencia en medio de la nada.Mi amigote de esos años era Gabriel Calero,un tipo grandote y buenazo,que vivía a 6 cuadras de casa.Era bastante mal estudiante,pero le gustaban los aviones como a mí y yo veía en el a un tipo capaz de bancarse 20 días en un ambiente rural,sin luz,TV,ni gente de nuestra edad y soportar a dos hombres de campo,poco afectos a las visitas.

Gabriel,como yo pensaba,se adaptó admirablemente bien: supongo que por ser casi 7 meses mayor que yó y por ser el mayor de 5 hermanos,tenía más inteligencia emocional y eso me hacía envidiarlo sanamente: podía dialogar bastante con mis tíos y hacerles todo tipo de preguntas que yo jamás me hubiese atrevido a inquirirLas distintas crianzas también nos marcaron algunas diferencias en esos 20 días de convivencia y hubo un episodio en que casi nos fuimos a las manos,quizá por actitudes egoístas de mi parte,pero totalmente involuntarias.

En lo musical,como siempre, llevamos mi radiograbador a pilas con los consabidos cassettes de chamamé del conjunto Ivotí,pero esta vez mi vieja se compró el último cassette de Horacio Guarany titulado "Por darme el gusto" donde versionaba zambas,chacareras y valses clásicos del repertorio folclórico que no eran de su autoría.Por supuesto,me lo llegué a aprender de memoria y reavivó mi gusto por volver a agarrar mi guitarra criolla que dormía enfundada hacía por lo menos 3 años.

Vueltos a la civilización,Gabriel volvió a su casa hecho un triunfador luego de haber tenido semejante experiencia de campo: vi personalmente como su padre,que era maestro de obras, lo abrazaba y besaba preguntándole miles de cosas.

Mientras tanto,ambos seguíamos tratando de comprar alguna revista de aviacion cuando teníamos un mango.


Se vino la segunda ida al campo,esta vez por más días y con la compañía de mi inestable madrina,hermana de mi madre,siempre oscilando entre el cariño y la ira para conmigo y para con todo el mundo,con lo cual mi estadía en el campo era todavía mucho más estresante.Pero como compensación,en esos días,aprendí a manejar,medio a los ponchazos,el Renault 12 rojo modelo '71,flamante adquisición de mi hermano de crianza,Beto,por esos pocos transitados caminos vecinales.

Además,mi viejo pidió una semana de vacaciones de atender el kiosco de revistas y se fué al campo con nosotros.Se volvió porque tenía que  trabajar.Peeero...el '88 era bisiesto  y la mala onda me empezó a encarajinar todo.A mi vieja,por influencia de mi tía madrina se le ocurrió que nos íbamos a volver el sábado antes del comienzo de clases en marzo,cuando ya  habíamos arreglado antes,con mi vieja, volvernos una semana antes.Un día amanecí con un gran dolor de cintura,vómitos y diarrea.Fué suficiente para que nos volviéramos antes.Pero no se trataba de disfrutar de unos días más de vacaciones: Una pediatra se alarmó al ver el resultado de unos análisis de sangre y comenzó una historia clínica errónea,que muchos años más tarde se pudo enderezar.Para ella,yo tenía una pancreátitis crónica y otros pediatras estaban de acuerdo con ese diagnóstico: me prohibieron todo tipo de actividad física,frituras,cerveza,dulce de leche y no sé qué otras cosas más,además de encajarme medicamentos antes de comer,pero parecía que el riesgo de volverme diabetico juvenil era poco.

Con casi 15 años,no era muy consciente de la gravedad (o no) de mi supuesta enfermedad del páncreas,a Dios gracias.

Para completar,las clases no empezaron el lunes de marzo  estipulado: hubo un paro docente por tiempo indeterminado que se fué extendiendo hasta los primeros días de......mayo!!!!! Esto,que todos tomamos como unas vacaciones,lo pagaríamos con creces más adelante,porque deberíamos recuperar el tiempo perdido a costa de cagarnos a palos con contenidos.Por primera vez en mi vida,el colegio era una pesadilla y sentía que el control de mi capacidad de estudiar se me iba al carajo:varias veces salí de un examen con la espantosa sensación de haber sido bochado,cosa que al final sucedió una vez,en matemáticas.

Teníamos una materia terrible,Química Inorgánica,de la cual se decía que era tan difícil de aprobar que muchos habían egresado del colegio sin haberla podido rendir.


Verán que mi vida eran carpetas,libros y mucho estrés y la música estaba ausente por completo: tenía que aparecer sí o sí  para darme oxígeno ante tanta mierda.Y,gracias a Dios,apareció.

Una fría mañana de junio,saliendo de nuestra clase de tornería en el taller del colegio,un compañero,de los más "conchetos" y pudientes,la "Garza" Pablo González,un excelente jugador casi profesional de voley y pésimo estudiante, me dice que se había comprado dos cassettes de lo más nuevo que se curtía en el rock nacional: Uno era el segundo de Los Fabulosos Cadillacs,"Yo te avisè", que en ese momento explotaban en la radio y la televisión con "Mi novia se cayó en un pozo ciego" y "Yo no me sentaría en tu mesa" 


y el otro,era de su competencia "Los Intocables" con sus hits "El se llama don José" y "Tiran bombas"


."Es lo que se viene,man" me espetó,como siempre mi asesor rocker del curso,tercer año industrial,Javier "Cheto" Flores."La onda actual es el ska y el reggae".Empecé a escuchar las pocas emisoras de FM que existían por entonces en Córdoba,para poder cazar algo y estar en onda.De Los Cadillacs me llamaban la atención todos sus músicos.De Los Intocables,en especial su baterista,con un sonido de tambor muy potente,característico y "latoso",casi como me había pasado cuando descubrí a GIT un par de años antes, y el hecho transgresor de tener una cantante,Clody,entre sus filas.

Endemientras,surgió la posibilidad de viajar un fin de semana de junio,a San Nicolás de Los Arroyos,a visitar el santuario de la virgen del Rosario,que recien se estaba construyendo.Llegamos una heladisima madrugada de un sábado,en un colectivo de excursiones particular y nos volvimos esa misma tarde.Yo estaba emocionado por haber vuelto a estar,después de casi 6 años muy cerca de Buenos Aires,en un momento en que Buenos Aires representaba para mí el centro creativo del rock que estaba descubriendo.

Así terminó la primera mitad del año,con mucho estudio,mucho estrés,mucho frío,algo de música y nada de mujeres.La situación económica estaba dura y se las sigo en la próxima...

Ojalá tengamos todos un buen año !



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